martes, 5 de junio de 2012


Hay muchas maneras de perder amigos, gracias al distanciamiento, las peleas, diferentes circunstancias de la vida, pero la más natural es la que menos sabemos afrontar, la muerte. Si ahora existe una fecha que jamás podré olvidar es el 29 de abril del 2012; no solo perdí a un amigo, perdí a un hermano y cada vez me doy cuenta que me hacen más falta sus bromas, sus risas, sus abrazos, él mismo.
Estoy en uno de esos momentos en mi vida en los que me siento atrapada, necesito despejarme pero no encuentro el modo y lo único que espero es liberarme de los problemas por un tiempo. ¿Cómo enfrentarme a la nostalgia, a la tristeza, la falta de eso que siempre me hizo tan bien? Necesito la libertad siempre y cuando haya algo que me ate y no me deje ir. El tiempo me falta y me sobra a la vez, todo lo que antes creí difícil de afrontar cambia y mi mente se dispersa y abre en diferentes formas, maneras y colores. Supongo que es normal, que a todos nos pasa, que siempre es así, pero ¿por qué no lo parece? ¿Por qué se siente como si fuera la única? ¿Por qué la vida se complica tanto? No hay dudas de que aunque es difícil vale la pena vivirla pero, aún así, creo que es demasiado. Dicen que todo pasa por algo, y tal vez esto sea algo para recapacitar, para pensar en lo que hemos hecho y para mejorar como personas, entonces lo único que puedo decir es: "Espero no defraudarte Javier". 

No hay comentarios:

Publicar un comentario